La esperanza de otra Rusia

Se queja un amigo de que mis artículos siempre describen problemas, no posibles soluciones. Así que le haré caso y esta vez mi tormenta de ideas buscará la luz en vez de adentrarse en las oscuras cavernas de la manipulación y el dominio.

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Veamos un posible dominó positivo:

Si fracasa su invasión de Ucrania, Putin podría acabar cayendo tras 22 años en el poder. Habrían sido decenas de miles de muertos y el aislamiento mundial para nada. Con lo que Rusia tendría, en su renovación, la oportunidad un gobierno mejor, no apuntalado por Alemania.

Con el interesado apoyo de EEUU y las democracias anglosajonas, Rusia podría retomar sus pasos hacia gobierno más democrático, menos orientado a una grandeza nacional que sirva de sostén al dictador. Sin perversas Ostpolitiks que premien a los dictadores.

Desligada así de Alemania, Rusia podría seguir haciéndose valer en la escena internacional pero cambiando de equilibrios y asumiendo su tamaño real. Dejar de apoyar las estrategias alemanas de izquierdismo global y antiamericanismo y ejercer de elemento intermedio entre los dos grandes bloques democráticos. Jugando como aliado simultáneo y alternativo tanto de EEUU como de la Unión Europea. E incluso de China, que se moderaría de verse sola.

Esto sin duda beneficiaría a EEUU, cada vez más presionada internacionalmente, incluso en el propio continente Americano. Así que no es improbable que apoyasen ese tipo de evolución saludable para Rusia.

Tendría un efecto benéfico general, en todo el mundo. Solo hay que pensar en la actual Iberoamérica, bajo la antidemocrática influencia gobiernos de izquierda. Podría ayudar a cambiar Europa, donde los países del Este dejarían de estar obligados a buscar cobijo alemán. Podrían atreverse a discrepar, como hace actualmente Polonia. Es decir, ayudarían a una democratización de Europa, actualmente cada vez más orientada como colonia alemana. Y la propia Rusia, una vez no amenazante, podría obtener grandes ventajas económicas de una relación cordial con estos países de la UE tan cercanos a ella. Hasta Taiwan podría ver relajada la presión china.

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Alguien podría decir que esto es el cuento de la lechera. Lleno de «y si…». Y es cierto.

Pero imagino que no es imposible. Actualmente se ven algunos indicios para la esperanza que no se veían hace poco:

  • No consiguieron acabar con Trump y la sociedad estadounidense parece que empieza a reaccionar frente al ataque cultural antiamericano que sufren (BLM, Woke, revisionismo histórico sesgado…),
  • a Putin empieza a tener reveses en su guerra de conquista en Ucrania,
  • Francia a da los primeros signos de desligarse de Alemania después de 20 años de alineamiento casi total,
  • la salida de Reino Unido de la UE ha facilitado que aparezca una nueva voz que permite la crítica a Alemania, solo hay que fijarse en su apoyo a Polonia,
  • la crisis con Rusia ha llevado a revisar a la estrategia energética europea y cada vez más gente piensa, al mirar la Agenda 2030, que el rey está desnudo, que está llena de distorsiones y falacias autodestructivas,

Los tiempos parecen estar cambiando. Y no siempre habrá de ser para mal. Hay algunos motivos para la esperanza.

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P.S.1 (11 sept 2022) Una encuesta interesante. Muestra que el problema no está en los alemanes sino en sus líderes políticos y de las grandes empresas.

El 70 % de los alemanes es partidario de seguir apoyando a Ucrania a pesar de los altos precios de la energía.

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