Emociologías e intrigas. El libro que le falta a Roca Barea.

La escritora española María Elvira Roca Barea ha publicado dos magníficos libros de historia sobre prejuicios desplegados en España desde su época imperial por sus adversarios políticos. Una saga a la que imagino le falta un tercero. Un libro describiendo un tercer tipo de prejuicios emocionales agresivos que también se suelen desplegar por interés político y que sin duda están presentes en la historia española.

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El primer libro se tituló Imperiofobia y leyenda negra. Describe cómo entre los países y gente poderosa que viven en las cercanías de un imperio sin llegar a formar parte de él, siempre aparecen una colección de prejuicios anti-imperio. Se generan como parte de una estrategia defensiva básica: aprender a odiar y despreciar al enemigo. Como automanipulación emocional para odiar y despreciar al contrincante, para motivarse contra el imperio. Son prejuicios de descalificación del contrario.

Los griegos los utilizaron contra los romanos. Ingleses, franceses, holandeses y alemanes contra los españoles. O ahora franceses y alemanes contra los estadounidenses. La historia siempre es la misma. Los del imperio son arrogantes, criminales, de una raza inferior, sin mérito alguno…

La película La vida de Brian describe con humor este prejuicio antiimperio a través de los miembros del Frente Popular de Judea repitiéndo acusadoramente: ¿Qué han hecho los romanos por nosotros?

Conozco gente que ve así a los estadounidenses a día de hoy. Es el antiamericanismo. Algo tan real y presente que, por ejemplo, llevó a Jean-François Revel a escribir en 2003 La obsesión antiamericana.

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El segundo libro de María Elvira se titula Fracasología y también trata de prejuicios agresivos, pero distintos. Prejuicios derrotistas. Desarrollados en una época posterior y, sobre todo, en una coyuntura distinta.

En 1700, Luis XIV, el llamado Rey Sol de Francia, consiguió colocar a su nieto como rey de España, a Felipe V. Haciéndose con el control del imperio vecino. Pero, en vez incorporarlo y liderarlo para su mayor gloria, decide arrastrarlo a su autodestrucción. Desplegando para ello, desde la propia cabeza de imperio, unos prejuicios que generasen autorechazo.

Unos prejuicios tendentes a despreciar todo lo que fuese español. Lo español será considerado siempre atrasado, vulgar, de mal gusto… condenado al fracaso. Unos prejuicios inicialmente inyectados en el entorno del rey (no será promocionado quien no los comparta y difunda), luego en los intelectuales, que, de nuevo, deberán manifestarlos para progresar profesionalmente, y de ahí hacia toda la sociedad. Imagino que eso sería lo que en aquellos tiempos denominaban como afrancesado. Alguien que, siguiendo la moderna moda francesa, despreciaba todo lo español.

Es fácil reconocer este tipo de prejuicios, aun ampliamente presentes en España. Pero también se pueden ver entre los estadounidenses. En especial entre los afines al partido Demócrata. De hecho, el Make America great again de Trump es básicamente un lema que contrarresta el prejuicio autodestructivo que pretende que si uno no se desprecia un poco a si mismo es que es pretencioso y supremacista. Unos prejuicios que llevan a sentir que intentar ser grande es algo éticamente malo. El lema de Trump es un intento de recuperar la autoestima rechazando prejuicios de tipo fracasología.

En realidad lo que intenta Trump no es muy distinto de lo que promueve Cayetana Álvarez de Toledo en España, cuando insiste en la importancia dar la batalla cultural. Él lo expresa emocionalmente, con lemas impactantes, ella racionalmente, pero la defensa de fondo es similar.

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Hasta aquí los dos primeros libros de la maravillosa María Elvira Roca Barea. Vayamos a por el tercero. Ese que aún no ha escrito pero que ojalá escriba en algún momento. 😉

Bromas aparte, hay un tercer tipo de prejuicios que también se despliegan habitualmente de forma agresiva. Tienen que ver con el famoso Divide et impera de los romanos, divide y vencerás. O con lo que ilustran Goscinny y Uderzo en Asterix y la cizaña. Prejuicios para colectivizar y enfrentar a la ciudadanía. Prejuicios frentistas.

Yo lo denomino Emociologías, ya que suelen ser presentados como ideologías (comunismo, nacionalismo, islamismo…) cuando en realidad son ante todo una forma de manipulación emocional. Sin verdadero predominio del componente racional (¿alguien de izquierdas se ha leído El Capital? para qué, si ya saben lo importante: quién es el malo.)

Estas emociologías están enormemente desplegadas desde los medios de comunicación. Las distorsiones asociadas, la cizaña, es constante y machacona.

En el caso español es fácil entender el mecanismo. Yo lo denomino colonización mediática, ya que se despliegan desde unos medios de comunicación en gran parte en manos extranjeras. Es decir, tiene un componente de intriga política intencionada, no muy distinto a cuando Luis XIV se hace con la corona española para desde ahí inyectar su veneno. Y desde la Transición han conseguido afianzar primero el odio y desprecio de catalanes y vascos contra el resto de españoles. Luego el de la gente afín a la izquierda contra los de derechas. Y últimamente el odio de parte de la derecha contra la derecha moderada, contra el PP. Todos estos odios son fáciles de ver en las redes sociales, están absolutamente presentes. Como en Iberoamérica aun pervive un prejuicio contra los españoles. La misma historia.

Y no solo se inyectan odios por zonas geográficas o afinidades políticas. En realidad las emociologías pueden utilizar cualquier faceta diferenciadora para sembrar división y odios. Lengua, raza, género… cualquier elemento diferenciador puede utilizarse para sembrar cizaña.

Las lenguas como doctrina
Feminismo ¿liberador o frentista?
El antirracismo como prejuicio
La lucha de colectivos

Algo que no solo está presente en España. De nuevo, puede verse ampliamente difundido en Estados Unidos. Con el movimiento BLM, que promueve el odio racial. O movimientos feministas radicales, antifascistas… cizaña que se siembra a través de los medios de comunicación, los que Trump denomina, sin llegar a definir muy claramente, los Lamestream Media.

Hay pocas cosas tan tristes, por lo que tiene de autodestructivo, como ver a un antirracista diferenciando constantemente por raza. A un defensor de la igualdad de sexos, diferenciando por sexos. A un antifascista agrediendo a quien opine distinto. A un nacionalista regando de sangre su tierra. A un izquierdista despreciando a la derecha por considerarla inferior. O a un españolista de derechas centrando su odio en la derechita cobarde… Y todos ellos convencidos de la bondad de sus pasiones.

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P.S.1 (21 oct 2020) Una aclaración sobre mi posición en política nacional. Creo que es importante que no nos dejemos liar por las distorsiones que difunden los políticos y medios de comunicación. Conviene que no perdamos el foco sobre qué es lo esencial.

Por supuesto que cualquier persona afín a un partido podría denunciar agravios o malas conductas achacables a otros partidos. Pero hoy día es esencial que PP, Vox y Cs no alimenten odios e intolerancia entre si. Es importante que colaboren, cada uno a su manera, frente al actual mal gobierno, que está sembrando odios y división.

Ni que favorezcan los odios entre los españoles de cualquier ideología, izquierda, derecha o nacionalista. El problema es la intolerancia frentista que promueven los dirigentes y apoyos del actual gobierno, no las personas que les creen y votan. Es esencial eliminar los odios inducidos, no pretender resolverlos negando o atacando a quienes quieren hacernos percibir como enemigos.

P.S.2 (21 oct 2020) Una aclaración sobre mi posición en política internacional.

Como español, no creo que se trate de salir de la UE. Sino de saber estar en ella. Y para las democracias no europeas (EEUU, países Iberoameriacanos, Israel…) no se trata de dejar de ser aliado de la UE. Sino de saber serlo.

No se puede estar con la UE y no defenderse de ella a la vez que se colabora. Por ejemplo, defendiendo los propios medios de comunicación, que no deberían estar en manos extranjeras. O defendiendo las propias empresas igual que hacen ellos. No tiene sentido abrir sin cortapisas el mercado propio para que sea conquistado por empresas que se sostienen con participación del estado francés o alemán.

P.S.3 (24 oct 2020) Un buen ejemplo de cómo el Partido Demócrata de EEUU ha asumido los prejuicios derrotistas antiamericanos. Ha aceptado apoyarse en la propaganda antiamericana que se fabrica en ¿Europa?

“América fue una idea. Nunca lo hemos estado a la altura, pero nunca nos hemos alejado de él antes.”

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