Los odios correctos

Resaltaba en la entrada anterior cómo los medios de comunicación españoles previenen frente a un discurso del odio inexistente (el odio a los inmigrantes) al mismo tiempo que blanquean los discursos de odio reales (el odio nacionalista y el anti-derecha), tratándolos como parte aceptable de la vida política.

Algo equivalente ocurre a nivel mundial, con odios asociados a lo políticamente correcto y por lo tanto considerados aceptables, incluso meritorios. Estos podrían ser algunos ejemplos:

Odio climático

En este apartado, creo que el uso que se hace de una niña con asperger y TOC para promover el odio y rechazo al sistema es ya en si revelador de algo perverso:

Getty Images

Habéis robado mi infancia y mis sueños, con vuestras palabras vacías”
“La gente está sufriendo, está muriendo. Ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el principio de una extinción masiva, y de todo lo que hablan es de promesas de cuento de hadas de eterno crecimiento económico. ¡¿Cómo os atrevéis?!
“Si realmente entendéis la situación y aún así os negáis a actuar, eso quiere decir que sois malas personas. Y me niego a creer eso”.

No creo que se necesite más exposición. Una cosa es promover un entorno limpio y atender a la evolución del clima y nuestra influencia sobre él y otra cosa sembrar odio y alarmismo.

Nadie aceptaría estas afirmaciones de no proceder de un niño.

Odio feminista

El sano lema Me2, que animaba a denunciar abusos, dio paso a un sectario YoTambiénTeCreo (recordemos las falsas acusaciones contra Woody Allen que derivaron en una campaña mediática masiva contra él) o, últimamente, a un odio abierto como en el actual “El violador eres tu”, digno delos mejores tiempos de Siniestro Total.

Una cosa es un feminismo que libera y otra un feminismo sectario, de bando y combate.

Líderes demonizados

Trump, Boris Johnson, los líderes de Vox… son constantemente desfigurados en los medios de comunicación, presentados como inaceptables. A pesar de ser los representantes elegidos por gran parte de la ciudadanía y no existir ningún hecho real que lo justifique. Son sencillamente los malos, como en las películas.

Quien tenga dudas sobre esto… que diga algo positivo de cualquiera de los tres en una conversación informal. Verá las reacciones de sorpresa e indignación.

Nada parecido ocurre con, por ejemplo, Xi Jinping, Macron u Otegi. Un dictador imperialista, un líder europeo que está apoyando al eje Cuba-Venezuela y un terrorista condenado.

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Todos estos odios correctos, bien vistos y promovidos por los medios de comunicación, tienen en común que critican el modo de vida occidental a la vez que se olvidan las verdaderas atrocidades que ocurren en el mundo. Son una especie de autoflagelación.

Y, puesto que, de acuerdo con mi teoría de las emociologías, los prejuicios no aparecen sino que se insertan desde el poder político por interés… ¿quién puede tener interés en criticar el actual statu quo?

Pues imagino que quién quiera ser califa en vez del califa. No creo que sea casualidad que el presidente de EEUU sea blanco de los tres odios por casualidad. Como no es casualidad que en España se blanqueen el nacionalismo y el guerracivilismo.

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5 comentarios sobre “Los odios correctos

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