
Ante las actuaciones unilaterales de Trump por todo el mundo (Gaza, Irán, Venezuela…), muchos le responsabilizan de haber acabado con un multilateralismo colaborador y haber renunciado a actuar de acuerdo con el derecho internacional que representa la ONU.
Hoy, ante sus presiones para adquirir Groenlandia se le acusa ya directamente de autoritario y de ser un peligro para el mundo.
El tema es interesante, así que intentaré explicar por qué yo no lo veo así. Por qué entiendo e incluso comparto la posición de Trump. Aunque aparentemente vaya en contra de los intereses de la UE, a la que pertenezco, y de un equilibrio mundial justo, algo que deseo.
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Empecemos con un poco de historia reciente.
Es claro que Trump no trata a la UE como aliados, sino como enemigos disimulados. Pero esto ¿Es algo arbitrario o tiene sentido dado que la UE se posiciona siempre en su contra?
Si nos fijamos en la anterior legislatura de Trump (2016-2020), la oposición se cumplió en la práctica con Irán, Gaza, Venezuela, Cuba, Rusia, China… casi en todas las cuestiones importantes. Merkel y Macron, entonces líderes de la UE, siempre se posicionaron en contra, poniendo palos en las ruedas de las estrategias de Trump.
Sólo necesito revisar mi propio blog para recordar que así fue. Tengo entradas de 2019 referidas a cada uno de los casos.
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Ya entonces era claro que Cuba era quien sostenía la dictadura venezolana. Sus avispas negras eran las encargadas de mantener a la cúpula militar venezolana leal a la dictadura. Incluso al propio presidente, como hemos visto cuando EEUU ha capturado a Maduro, su guardia personal era toda cubana.
Por eso, Trump, en su primera presidencia, quiso acabar con la dictadura venezolana apretando económicamente a Cuba hasta que soltase Venezuela. Pero los globalistas Merkel y Macron lo impidieron reafirmando el comercio de la UE con Cuba. Y era la UE como bloque, sólo hay que recordar la queja de la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová, denunciando las maniobras de Borrelll.
La UE no fue un aliado de Trump y de la democracia sino parte del problema. Un aliado tácito de las dictaduras caribeñas.
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Lo de Irán resulta hoy igual de descarado. Da igual si son los dirigentes globalistas de EEUU (Obama o Biden) o de la UE (Macron, Starmer o Sánchez). La interesada aceptación de su promoción internacional del terrorismo o de su programa para la bomba atómica resulta absurda a día de hoy. Cuando Trump ha mostrado que bastaba con tener voluntad de hacerlo para acabar con la estrategia de la dictadura islamista.
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La campaña de la izquierda globalista contra Israel, la única democracia en la zona, también es un indicador claro de ese alineamiento anti-occidental.
Las constantes campañas mediáticas contra Israel, la colaboración de la ONU con Hamás o el intento de algunos dirigentes como Macron, Starmer o Carney de interferir en el plan de paz de Trump reconociendo a Palestina justo en ese momento, para reforzar la posición de Hamás.
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Las invasiones rusas de Ucrania. La primera con Obama y una segunda con Biden. No por casualidad.
Hay un gran artículo que me abrió los ojos allá por 2022, mostrando la aparentemente absurda colaboración alemana con Putin. Entonces me pareció cosa de Alemania. Pero eran los globalistas que controlan Alemania desde la época de la llamada ostpolitik.
La secuencia temporal es incuestionable. Los globalistas, europeos y estadounidenses, son parte del problema. Sin ellos Putin nunca hubiese invadido Ucrania:
- 2008 Merkel y Sarkozy bloquean la entrada de Ucrania en la OTAN
- 2012 Inauguración del Nord Stream 1
- 2014 Rusia invade Crimea y Merkel promete reacciones. Pero en realidad…
- 2015 Inauguración del Nord Stream 2
- 2018 Trump advierte en la OTAN y la ONU que Rusia está siendo financiada a través del Nord Stream
- 2022 Rusia retoma la invasión de Ucrania una vez Trump ya no es presidente de EEUU.
- 2023 Zelensky y Blackrock firman un acuerdo para la creación del Fondo de Desarrollo de Ucrania, para la reconstrucción del país al finalizar la guerra.
- 2024 Tras dos años de guerra las bajas pueden rondar el millón de personas.
- 2025 Con la vuelta de Trump comienzan negociaciones para poner fin a la guerra y la masacre.
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Con el gran peligro naciente para las democracias, China, nos encontramos con lo mismo.
China sigue creciendo y penetrando en el corazón de Occidente con trampas que increíblemente son permitidas (dumping). Yo ya lo resalté en 2019, pero sólo hay que ver cómo el globalista Sánchez sigue facilitando la entrada de China en nuestros sistemas de seguridad más críticos o cómo las redes de comunicaciones de la UE siguen desplegándose con equipos de esta dictadura potencialmente enemiga.
Los dirigentes europeos siguen apoyando en la práctica al enemigo de Occidente, como Francisco I de Francia apoyaba en su día a los turcos frente a la cristiandad. Nada nuevo sobre el mundo, pero no por ello menos peligroso.
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No creo que sean necesarios más ejemplos. Todo esto deja claro por qué Trump ve en la UE es a un enemigo disfrazado, no a un verdadero aliado. Y tiene razón. No por los europeos, que no nos enteramos de nada con tanta manipulación política y mediática. Sino por quienes nos dirigen, unos chamberlaines embaucadores que de nuevo nos arrastran al desastre.
Dejémoslo claro: el problema no está en EEUU, la UE o Trump. Está en la oligarquía globalista que nos dirige desde hace mucho tiempo. Tanto a Populares y Socialistas en Europa como al partido Demócrata y a los RINOs del Partido Republicano en EEUU.
Estamos en medio de una batalla interna en Occidente. Entre una oligarquía que promueve una manipuladora ideología socialistoide colectivista y una reacción que denominamos como patriota. Quizá sea la tercera gran batalla de las sociedades abiertas contra el socialismo. Espero que la última.
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Creo que ya tenemos la base para analizar las dos cuestiones planteadas al inicio de esta entrada del blog.
¿Rompe Trump con un multilateralismo colaborador y un derecho internacional representados por la ONU? No, porque eso no son más que fantasías que nunca han existido. Todo lo que ha habido es un orden internacional sostenido por EEUU tras la Segunda Guerra Mundial, unilateralmente, y combatido en realidad por los globalistas desde la ONU.
No hay derecho internacional cuando nadie lo hace valer. Cuando sólo se utiliza para frenar a las democracias en las respuestas a las agresiones de las peores y más agresivas dictaduras.
No hay multilateralismo colaborador cuando se pone en el mismo organismo a EEUU y a China o Rusia. A los países de la UE y a Irán o Cuba. Eso no es colaborar, es desarmar a las democracias.
El derecho internacional de la ONU es como un árbitro de fútbol que impide a las democracias tocar el balón con la mano mientras las dictaduras meten goles corriendo con el balón en los brazos. Una pura y simple trampa globalista.
Y la solución pasa por desenmascarar la realidad: No existe un árbitro democrático imparcial y más vale que las democracias, defensoras de los derechos individuales, hagan valer su superioridad mientras aún la tengan. Cumpliendo con las reglas democráticas nacionales, claro, nadie es de fiar, pero no con fantasiosas reglas internacionales que nadie hace cumplir.
Y si alguien quiere montar una nueva ONU, lo primero que debe hacer es aceptar sólo a gobiernos que cumplan con los derechos humanos. Yo, que soy vasco y he conocido la perversión nacionalista, sé perfectamente cuál es la trampa de la equidistancia entre agresores y víctimas. La misma trampa que actualmente se practica con la perversa ONU.
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Para analizar lo de Groenlandia también hay que tener en cuenta todo lo anterior ¿Puede Trump confiar la seguridad de EEUU a la alianza atlántica? Parece evidente que no, que le dejarán en la estacada en cuanto tenga necesidad. Y Groenlandia, por lo que dice, que yo no soy capaz de valorar, es esencial para la seguridad de EEUU.
¿Debe Trump renunciar a la seguridad de EEUU por cuestiones de lealtad con quienes no son leales? Creo que la respuesta se escribe sola una vez hecha la pregunta adecuada.
Y Trump es una persona mayor. No creo que esté dispuesto a perder el poco tiempo que le queda. Y menos aún después de que intentasen eliminarle para que no hiciese todo lo que está haciendo. Él sabe qué es importante e intentará conseguirlo, sin remilgos absurdos.
Que nos quede claro. Make America Great Again! no es un lema nacionalista, egoista. Es una llamada a los patriotas de todas las naciones para que defiendan sus países, sus libertades, frente a la manipulación de la izquierda globalista.
Make Democratic Nations Great Again!
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