Venezuela y Europa, leyendo entre líneas a Fernando Gerbasi

Fernando Gerbasi fue viceministro de Exteriores de Venezuela. Embajador en Colombia, Brasil, CEE, FAO, Italia, RDA, Malta y ONU Ginebra. Profesor UNIMET. Perseguido Político. Exiliado. Es una persona inteligente, cercano a las posiciones de Guaidó, con un gran conocimiento del entorno político asociado a Venezuela, y con ganas de comunicar.

Ha sido entrevistado por Eugenio Narbaiza y Esther Pallardó. Una entrevista jugosa, que me ha parecido interesante comentar. Por todo lo que dice y también por lo que me sugiere.

Entrevista de Eugenio Narbaiza a Fernando Gerbasi en El Diestro

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Trata la instauración del chavismo de la mano de Castro. La formación de Maduro en Cuba desde muy joven (17-18 años) en la Escuela de Instrucción Revolucionaria Ñico López, y posteriormente, en los años 88-89 (con 26-27 años), con formación en el sector de inteligencia. Su acercamiento a Chávez en 1994, cuando éste sale de la cárcel, siendo su jefe de seguridad mientras mantiene los lazos con los Castro. Y, finalmente, cuando Chávez enferma va a tratarse a Cuba y acepta la imposición cubana de Maduro como sucesor en 2013.

A día de hoy hay 22 mil cubanos en Venezuela, y llegó a haber hasta 60 mil.

Es decir, la dictadura venezolana es un ejemplo de como un país pequeño y pobre ha controlado a uno grande y rico. La Venezuela actual es un producto de la dictadura cubana. Con apoyo de Rusia, China, Irán… claro, pero un producto cubano.

Algunas imágenes adquieren más significado cuando se piensa en ello.

El escudero Sánchez

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Su punto débil es la falta de dinero y dependencia del narcotráfico. El régimen chavista se pudo formar aprovechando los enormes ingresos procedentes de la exportación de petróleo en la etapa 2003 – 2014. Una exportación que ha desaparecido a día de hoy. Lo que le llevó a Maduro desde 2014 a incrementar la represión militar y depender del narcotráfico para mantener sus apoyos interno. Por eso las sanciones económicas tienen un efecto importante sobre el gobierno, sobre las individualidades que apoyan al régimen. De ahí que acciones militares, como la detención de un barco con 157 toneladas de droga, sean esenciales para debilitar a la dictadura.

Aquí, de nuevo, me hace pensar en algo de lo que no habla. En las presiones de Trump sobre Cuba para que deje de sostener a Maduro. Y la respuesta de Merkel y Macron, apoyando explícitamente el comercio europeo con Cuba.

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La división de la oposición a la dictadura solo es relativa a cómo se busca la salida: apoyando unos las intervenciones militares (como es el caso de María Corina Machado, Antonio Ledesma, Henrique Capriles…) o limitándose a un proceso negociador con presión nacional e internacional (Guaidó y sus afines).

Algo que, aunque Gerbasi no lo diga, podría tener que ver con las diferencias entre Trump y algunos líderes europeos como Merkel y Macron. Se da la paradoja que fue Trump quien apoyó desde el primer momento a Guaidó, no así la UE, y sin embargo Guaidó parece haber estado más cercano a la inacción declarativa europea que a la presión activa de Trump.

Una división y paradoja que quizá puedan superarse en el futuro, si atendemos a la siguiente frase de Gerbasi: “si se lograra la intervención militar, pues bienvenida”. Quizá la lección esté ya aprendida: a Europa conviene intentar incorporarla, pero no esperarla.

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La división dentro las democracias occidentales también queda bastante retratada en la entrevista.

No solo resalta la integración de los dirigentes de Podemos (Iglesias, Errejón y Monedero) en la estructura de la dictadura. Llegando a asesorar en la formación de los ¡guardias de prisiones! Se dice pronto cuando hablamos de un régimen en el que la tortura es parte del sistema.

Se diferencia entre Zapatero, aliado de Maduro, y Felipe González, defensor de la democracia. Entre el Parlamento de la UE que, como la ciudadanía que directamente representa, apoya sin dudas la democracia, y los representantes oficiales de la UE que muestran mucha menos determinación.

En realidad, tal y como yo lo veo, nos encontramos ante un problema habitual en Europa. Unos pocos acaban decidiendo por todos y los intereses no coinciden por completo. Los gobiernos de Alemania y Francia definen la posición oficial de la UE y no es claro que primen apoyar la democracia en Venezuela en vez de aprovechar la situación para erosionar la hegemonía mundial de EEUU. El discurso es siempre correcto, favorable a la democracia, pero los actos en la práctica obstruyen más que favorecen la toma de medidas eficaces.

El propio Fernando Gerbasi sugiere esta cuestión esencial cuando indica que España debería haber liderado una postura Europea mucho más fuerte frente a Maduro. Y no es solo Borrell, es la Unión Europea la que tiene muchos complejos frente a EEUU y no los debería tener. Más claro…

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P.S.1 (4 sept 2020) Parece que Capriles se ha desmarcado del resto de la oposición, apoyando la iniciativa de Maduro de unas elecciones parlamentarias. EEUU sigue apoyando a Guaidó, que las rechaza por considerarlas un fraude.

El nacional: Capriles invitó a participar en las parlamentarias

Apuesto a que Capriles no tardará en recibir apoyo de algún representante oficial europeo.

P.S.2 (27 sept 2020) Parece que empieza a aparecer una reacción venezolana a la estrategia desplegada por quienes dirigen la Unión Europea. Un ejemplo:

Carta del exilio venezolano al Alto Representante de la UE exige detener negociaciones con Maduro

Carta firmada por los exiliados en España Antonio Ledezma, Leopoldo López Gil, Miguel H Otero, Fernando Gerbasi,  Jesús E Troconiz, Simon Pedro Defenfini.

P.S.3 (9 oct 2020) Un vídeo que muestra que aún hay vida en Europa. Aún hay quienes defiende realmente la democracia, no las intrigas antiamericanas. Una estupenda declaración de la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová, denunciando las maniobras de Borrell.

Y sí, Borrell fue quién al final quiso jugar la carta de Capriles. Acerté. aunque no tiene mucho mérito, era evidente la jugada.

2 comentarios sobre “Venezuela y Europa, leyendo entre líneas a Fernando Gerbasi

  1. Gracias por la revisión de la entrevista. Yo no soy Embajador de Guaidó, tengo el rango porque fui diplomático durante 34 años y renuncié al servicio diplomático en diciembre de 2002. Inmediatamente fui jubilado con mi rango de Embajador. Sería conveniente corregir para evitar confusiones con quien sí ejerce el cargo de Embajador de Guaidó en España. Saludos. Fernando Gerbasi

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