El populismo de discurso ¿un mal necesario?

Fotograma de El hombre que mató a Liberty Valance.

Dicen que lo mejor es enemigo de lo bueno. Y sin duda un buen partido político no sirve de mucho si no es capaz de defender su posición.

Viene esto a cuento del avance que están teniendo los políticos manipuladores por todo el mundo. Lo malos, que hubiese dicho John Ford. Enemigos de las libertades y la concordia por mucho que se autodenominen Liberty. Unos malos que los buenos demócratas no parecen ser capaces de frenar.

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Vemos a los malos en Iberoamérica, con el crecimiento de la izquierda va dejando un reguero de dirigentes populistas anti-democráticos. Manipuladores que destrozan los países que dominan.

Los vemos en EEUU, donde el Partido Demócrata parece más dedicado a implantar la Agenda 2030 que a defender el orden mundial y el futuro de EEUU. Y no dudan en expandir para ello la división y el enfrentamiento por raza (BLM), por sexos (feminismo radical), distorsionando memoria histórica… manipuladores que despliegan un ataque cognitivo autodestructivo.

Lo vemos en Europa, con un puritanismo que sólo aplica su presión sobre los países que no se someten a los dictados de Alemania, como Polonia o Hungría. Manipulación.

Y lo vemos en España, cuya vida política se ha degradado brutalmente desde que en 2004 sufriéramos el atentado que elevó al poder a Zapatero y sus aliados, la izquierda y nacionalismo radicales. Una forma manipuladora de gobernar que ahora continúa Sánchez.

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Frente a este avance de los manipuladores nos encontramos con dos tipos de respuesta. Según se priorice guardar las formas o dar la batalla.

Quien busca guardar las formas prioriza mantener un tono conciliador y responder a las falsas acusaciones intentando demostrar su inocencia. Intentando hacer política práctica y a la vez no parecer machista, no parecer racista, homófobo…

Quien se enfrenta y da la batalla cultural busca lo contrario, el choque y alzar la voz. Desnudar al manipulador, no excusarse ante él.

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Nos guste o no, a día de hoy en el mundo sólo parecen estar siendo capaces de resistir quienes dan la batalla y no temen responder a los manipuladores con un discurso igualmente contundente. Trump, Bolsonaro, Morawiecki, Orban, Johnson, Abascal… políticos con un discurso populista capaz de enfrentarse sin miedo a las demonizaciones a los «malos». Unos John Wayne que disparan la lengua con la misma eficacia que los Lee Marvin. Pero que no utilizan ese poder para dividir y dominar la sociedad. Son políticos de discurso populista pero políticas constructivas.

Y los James Stewart… bueno, es probable que tengan buena imagen. Pero están indefensos sin aquellos que dan batalla cultural. Los manipuladores no se frenan solos.

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Así que, mientras los países sufran la actual colonización mediática, que hace que el pluralismo mediático brille por su ausencia, seguiremos necesitando a los Trump y a los Vox. A veces en el gobierno y otras veces desde la sombra. Y siempre con mala imagen, con mala prensa, pero ejerciendo de dique de contención frente a los malos.

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