
Para la izquierda, revolucionara o globalista, es igual, los datos no se deben manejar tal cual. La ideología debe estar por encima, la información debe ocultarse si perjudica a la causa.
Por eso no se deben nombrar los datos económicos asociados a la izquierda. Un silencio que vale para España y no digamos para Argentina, Cuba o Venezuela.
Tampoco se debe denunciar el aumento de la inseguridad en las democracias occidentales. En especial el incremento de la violencia sexual. Ya que nos llevaría a analizar sus causas y aparecería que es consecuencia de la inmigración descontrolada. Otro dato prohibido, ya que la inmigración masiva es parte de la estrategia globalista.
O la corrupción. Masivamente denunciada cuando se trata de políticos no asociados al globalismo. Silenciada o tachada de fango de la ultraderecha o incluso lawfare cuando afecta a políticos afines a la izquierda. Si no se puede silenciar, al menos se puede enturbiar la visión.
La causa siempre por encima de la realidad. Son infinidad los temas que se silencian por un supuesto bien mayor. Como dijo el propio Juez Gómez Bermúdez: «La verdad del #11M es tan terrible que España no está preparada para conocerla»
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Esta manera de funcionar de las izquierdas, priorizando las narrativas que apoyen su causa sobre las que buscan reflejar la realidad, tiene consecuencias: la hipocresía acaba reinando y la mentira se vuelve la norma.
Y con ello acceden al poder los mentirosos naturales, las personalidades más manipuladoras. En particular hay un tipo que suele ser bastante exitoso en este entorno, el calificado como tríada oscura: narcisista, psicópata y maquiavélico ¿A que a muchos nos suena conocido?
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Por eso considero que la izquierda es un problema en si misma. Porque su ideología, que compagina altos ideales con colectivizaciones que marcan quienes son los buenos y quienes los malos, siempre deriva en todo lo anterior. No es que a veces salga mal, es que sólo puede evolucionar así.
Y esto incluye anular cualquier contra poder que obstruya el progreso que marca la ideología. ¿A que también nos resulta conocido?
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Después de esta introducción creo que queda claro por qué considero importante romper con las izquierdas, tanto con la revolucionaria como con la globalista. Reaccionar y desplegar una resistencia en defensa de las democracias nacionales, las únicas democracias que existen. La única defensa de nuestras libertades frente al autoritarismo natural del poderoso, del político.
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Cómo se nota que el autor está muy al tanto del pie con el que cojea la o las izquierdas.
Cuánta verdad en el texto que acabo de leer. Felicitaciones al Sr. López.
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No entiendo. Lo siento.
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