
El control de la opinión pública
La masonería fabiana, origen de los actualmente denominados como Globalistas, dio desde su nacimiento mucha importancia a la formación de la sociedad. Tanto la formación de las élites directivas, ahí se encuadraría su creación de la London School of Economics, como de la población en general. Sólo en 1888, cuatro años después de su fundación, los fabianos realizaron 721 conferencias con el objetivo de «educar al pueblo».
Este afán de controlar la educación ha evolucionado con el tiempo hacia el control de los medios de comunicación, la gran herramienta de formación de opinión en la actualidad. Un control apoyado en otra de las grandes líneas de acción globalista: el poder financiero.
Familias representativas de las altas finanzas como los Rothschild en Inglaterra o los Rockefeller en Estados Unidos formaron parte de la masonería fabiana desde su inicio. A través de la propiedad de los medios se controla su línea de opinión. Como dicen: quién paga al gaitero, elige la tonada.
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Control de los partidos de izquierda
La otra de las grandes líneas de la masonería fabiana fue la participación en política. En 1900 impulsaron de la creación del Partido Laborista británico.
Pero no se limitaron a la creación de partidos de izquierda en el mundo anglosajón, siempre han tenido vocación de expansión. Su influencia en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) tras la Segunda Guerra Mundial es bastante clara. Y, a través del SPD y de la Internacional Socialista de Willy Brandt, buscaron tomar control de los distintos partidos socialistas europeos.
El periodista Manuel Bonilla Sauras, en su libro «los amos del PSOE», narra muy bien la conquista del PSOE por parte de la masonería globalista durante la transición. Utilizando el prestigio de la Internacional Socialista para aupar a líderes de su cuerda (Tierno Galván primero, Felipe González después), la formación de los cuadros del partido por parte del SPD y para como financiación los marcos de una Alemania boyante gracias a sus negocios con la URSS (Ostpolitik).
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Control de los partidos de derechas
Con el tiempo, apoyándose en el enorme poder mediático e institucional que iban consiguiendo, la masonería globalista ha llegado a ejercer un control también sobre los partidos de derecha.
Cualquier partido o líder que se oponga a las agendas globalistas es automáticamente tachado de poco moderado o autoritario en el mejor de los casos. Y muy habitualmente incluso se le descalificará como ultra derecha o incluso fascista. Una mentira que repetida lo suficiente consigue el efecto deseado: dificultar mucho el éxito de aquellos políticos que se les opongan.
Así, es fácil ver cómo:
- los partidos de izquierda despliegan la agenda globalista de fronteras abiertas y los partidos de derecha lo critican pero luego colaboran en la regularización de esa inmigración masiva y descontrolada.
- Los partidos de izquierda aprueban leyes que dan más derechos a los colectivos que ellos estén promoviendo (mujeres, inmigrantes, musulmanes, nacionalistas… lo que toque) y los partidos de derechas criticarán lo injusto de la desigualdad ante la ley pero no derogan las leyes.
- Los partidos de izquierda aprueban leyes de memoria que distorsionan el pasado blanqueando a la izquierda y erosionando el orgullo nacional y los partidos de derechas lo critican pero mantienen la leyes.
- Los partidos de izquierda promueven el control social apoyándose en un alarmismo climático pretendidamente científico y los de derechas lo critican pero facilitan que se aprueben leyes en este sentido y las desarrollan diligentemente los reglamentos allí donde gobiernan.
En realidad podría seguir, son muchos los ejemplos a día de hoy que muestran el sometimiento globalista de la derecha llamada moderada. Controlada hasta el punto de aceptar colaborar en intentar sacar del ámbito político a aquellos partidos que no se sometan, los actualmente llamados partidos patriotas (ultra derecha según la propaganda globalista, claro)
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Control de las instituciones
La masonería globalista, como todas las organizaciones de izquierdas que han existido, priorizan la ideología sobre el sistema de contra poderes democrático. Y no dudan en colonizar las instituciones en su beneficio.
Cualquiera que se fije en como funciona el PSOE en España lo verá claramente. La Justicia (Pumpido, García Ortiz…), las empresas públicas (RTVE, Correos…), las instituciones (Tezanos…), las grandes empresas (Telefónica, Indra…). Todo es colonizado y puesto al servicio de la ideología.
Y, a partir de esa colonización se controla la sociedad y se utiliza el dinero de todos para financiar la expansión globalista en el propio país y en otros.
Esto, tan fácil de ver en España, ocurre en realidad en todos los lugares en los que los globalistas van consiguiendo poder. En la UE, en EEUU… en todas partes.
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La conclusión de lo anterior creo que es clara. La masonería globalista es una araña que pacientemente va tejiendo una red de control de la sociedad. Cada avance incorpora un nuevo elemento de control que maniata a la sociedad. Un cáncer del que si no nos libramos acabará con Occidente tras asfixiar sus libertades.
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Cómo podremos liberarnos si copan el poder?
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Así es. Hay que hacer cómo hace Trump. Ir desmontándoles el tinglado y la financiación a los globalistas (USAID, ONU, Instituciones ideológicas…). E, importantísimo, hacer que existan medios de comunicación no controlados por ellos.
Y aún así llevará tiempo.
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Te faltó decir lo más importante y primordial de manera clara y explicita. Quienes están detrás de todo esto? Quienes están en la cima de la pirámide? No son los masones per se, son los judíos marxistas, sionistas y talmùdicos. La mazonería es el puppet preferido.
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Hola,
No lo he dicho porque no pienso que eso sea real. Sólo hay que fijarse en lo mal que trata la masonería globalista a Israel.
Que en el entorno financiero fabiano inicial hubiese personas de origen judío no vuelve al movimiento judío.
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Ahí es donde el judío perpetra su obra maestra. El estar del lado del bien y del mal. Están en todos los espectros, dominan a casi todas las ideologías, incluso a aquellas que dicen estar en contra de Israel. El marxismo internacionalista se ríe de unso y de otros por igual, mientras ambos creen estar despiertos.
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Entiendo la idea, pero no la comparto. A falta de hechos habría que sencillamente creerse que el globalismo socialista es cosa de judíos en vez de cosa en la que hay judíos. Pero, insisto, sin hechos en los que apoyarse.
Para mí, es una idea que no aporta y desvía la atención de lo que sí sabemos y vemos: la agenda globalista y las muchas personas e instituciones y organizaciones que lo apoyan.
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