Sin perdón

Todos los políticos meten la pata, pero a unos se les perdona y a otros no. Ahí juegan los medios.

Una de las principales características de la etapa actual, de ataque a la hegemonía mundial estadounidense, es el enorme desequilibrio en las consecuencias de las acciones. Como ante los grupos de matones en el colegio, los excluidos no pueden permitirse cometer errores, mientras que los guaiss… pueden hacer lo que quieran sin prácticamente coste alguno.

Obama pudo apoyar a Cuba mientras ésta sostenía a Maduro. O financiar a Irán mientras lideraba el terrorismo internacional. Las primaveras árabes, el paso a la dictadura en Turquía o Rusia, el crecimiento amenazador de China y Corea… no tienen coste para el Partido Demócrata. Nadie lo nombra siquiera.

Biden ha podido participar en negocios sucios junto con su hijo y hay sospecha de fraude electoral pero… ¿quién se atreverá a acusar a los dominantes, a airear siquiera sus debilidades? Sin embargo una frase de Trump susceptible de ser descontextualizada o una expresión soez en privado son suficientes para demonizarlo. No digamos el error al descontrolarse la manifestación que convocó ante el Congreso, eso ha bastado para que todos los medios y Big Tech lo silenciasen por completo, mostrando su capacidad de monopolio y su desprecio a la libertad de expresión. Los excluidos no tienen derechos, aunque representen a mas de la mitad de la sociedad mundial.

Y a la inversa que los errores, que son magnificados, los éxitos no cuentan para los marginados. Los datos económicos y de empleo le han servido a Trump lo mismo que le sirvieron a Rajoy. Los éxitos internacionales en Oriente Medio o las iniciativas para contener las dictaduras agresivas en Iberoamérica y Asia le han servido a Trump lo mismo que la resistencia al golpe de estado nacionalista a Rajoy.

No hay perdón para los excluidos, no tienen permiso para equivocarse. Sánchez, Iglesias, Junqueras u Otegi pueden haber cometido los errores y delitos que sea, que el castigo siempre es para quienes se les oponen, por nimia o incluso irreal que sea su falta.

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El principal problema es que los conspiradores colaboran naturalmente entre si. Los medios embellecen a diario las figuras de Merkel y Macron, que dan cancha a Cuba-Venezuela mientras Maduro abre sus puertas a las dictaduras asiáticas, con quienes se enriquece la familia Biden y los políticos anti-Trump. Todos tienen un enemigo común y eso les alinea sin necesidad de coordinarse.

Pero no ocurre lo mismo con quienes se ven excluidos. Esto va de intriga y manipulación y quienes no están en el ajo apenas entienden qué está ocurriendo. Trump y Boris Johnson reniegan el uno del otro, como Abascal y Casado. Pocos perdonan a Guaidó el fatal error inicial de apostar por la UE en vez de por Trump. Y el PP alaba a Merkel mientras descalifica a Polonia y Hungría. No son pocos, pero no tienen una estrategia que les una, carecen de un objetivo común aparte del presumible deseo de no ser atacados.

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Pero esto, claro está, es solo algo temporal. Durará mientras bajan del pedestal al líder actual, EEUU. Luego nada unirá a la UE con China. O a las dictaduras iberoamericanas con los medios y tecnológicas. Luego vendrá el famoso multilateralismo por el que tanto suspiran Merkel y Macron y que no es más que un mundo en el que nadie defiende las libertades, sin EEUU haciendo de policía global. La resaca será aun más desagradable que la del multiculturalismo. Enfrentamiento y desprecio general a los derechos humanos. Un mundo peligroso de nuevo, tras la relativa Pax Americana que siguió su victoria en la Guerra Fría.

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P.S.1 (4 feb 2021) Un buen ejemplo del doble rasero. De cómo funciona esto de cargar las tintas sobre los pecados de unos y perdonar los de otros.

La UE ha realizado una mala gestión de las vacunas. Primando bajar el precio en vez de la rapidez de entrega. Lo que, además de perjudicar la salud de los europeos, también ha supuesto un malísimo negocio al retrasar la recuperación económica (5 semanas), algo que tiene un coste muy superior al del precio de los medicamentos.

La ‘torpeza’ de Bruselas con las vacunas podría costar 90.000 millones de euros a la economía de Europa

Por si fuera poco, Ursula Von der Leyen ha intentado aprovechar la pandemia para desestabilizar a Reino Unido incluyendo en último momento y a escondidas en el mecanismo de exportación de vacunas una clausula que invoca el artículo 16 del protocolo de Irlanda de Norte.

Las debilidades de Von der Leyen, al descubierto con el “error” en el mecanismo de exportación de las vacunas

Ante esto ¿qué ha copado la prensa? Que los malos malísimos de la empresa británica no han querido entregar a la UE parte de la producción de sus plantas en Reino Unido ante el problema en las plantas de Alemania y Bélgica. Es decir, tapar los errores de la dirección de la UE elevando el impacto mediático de una decisión de una empresa británica. Sin perdón para Reino Unido mientras se tapan las culpas de Alemania.

Encontronazo entre AstraZeneca y la UE: Bruselas insta a la compañía a enviar vacunas desde Reino Unido

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