Las emociologías frente a la intriga nacionalista

A día de hoy no se puede apoyar a Cuba y no estar apoyando a Maduro.
Igual que no se puede separar a Podemos y ERC de la hoja de ruta secesionista.
El PSOE no puede aliarse con ellos y no estar apoyando la secesión.
Y ambos engaños podrían estar ligados.

(to be continued)

(aun en estado de borrador)

Como indico en una entrada anterior del blog, considero que en España sufrimos un intriga que busca, a medio plazo, el fraccionamiento del país en varios países de menor peso político. Una intriga que también tiene una derivada internacional, como sugiere el apoyo de Sánchez al eje Cuba-Venezuela (organizando la visita del Rey en plena crisis de Cuba con EEUU por su apoyo a la dictadura en Venezuela) o el apoyo indirecto a Irán con la retirada de la fragata Méndez Núñez.

Resumen de la intriga nacionalista en España
https://politicadegaraje.blog/2019/11/02/resumen-de-la-intriga-nacionalista-en-espana/

Esta intriga tiene un importante componente emociológico, de manipulación emocional de la sociedad. Con el despliegue de una enorme cantidad de prejuicios frentistas. Prejuicios que intentan establecerse como doctrina obligada, como lo políticamente correcto:

  • Filonacionalismo, guerracivilismo, feminismo sectario… en el ámbito español.
  • Catalanismo, nacionalismo, secesionismo, anti-franquismo, lingüísmo identitario… en las CC.AA. con nacionalismo.

¿Qué se puede hacer frente a esto? Yo no tengo una receta pero sí opiniones desde el punto de vista de las emociologías.

Listaré medidas que considero positivas. Muchas de ellas ya existentes, no pretendo inventar la rueda pero tampoco obviar su importancia.

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1- Evitar en lo posible la escalada de tensión y la división en colectivos

No siempre será fácil. Ya que habrá provocaciones frente a las que conviene no entrar y cuestiones prácticas frente a las que es necesario reaccionar.

Un ejemplo con la última provocación, de hoy mismo. La declaración de la ministra Celaá en el XV Congreso de Escuelas Católicas contra la libre elección de los padres del centro educativo para sus hijos. Con dos objetivos claros, a mi modo de ver:

  • Provocación: Alimentar el enfrentamiento entre la derecha católica y la izquierda (esto no afectará a su electorado, ya que la izquierda católica tiene asumido que debe priorizar los criterios de izquierda)
  • Cuestión práctica: Ir avanzando en el control de la educación desde el Estado. Para poder utilizarla para afianzar su corrección política. Algo que ya se ha visto que es viable en País Vasco y Cataluña.

La hoja de ruta nacionalista que sigue Sánchez no es algo que desee la mayoría de la ciudadanía. Ni siquiera la mayoría del electorado del PSOE. Y para hacerlo necesita que la tensión afiance la adhesión del electorado de izquierdas. Dicen que Dios ciega a quien quiere perder y Sánchez intentará cegar a la sociedad aumentando la tensión frentista. Que a la gente solo piense en defender sus colores, su bando.

Es decir, la respuesta emociológicamente saludable implica responder a las cuestiones practicas con claridad (manifestaciones, recursos… lo que sea), sin complejos, pero evitando responder a lo que no tenga componente práctico, eso tan solo se denuncia como lo que es, una provocación. Y ¡muy importante! evitando todos aquellos mensajes que afianzan la fantasía de los dos colectivos. Recalcando constantemente que se rechazan medidas que toman dirigentes concretos, no la izquierda como colectivo y se rechazan porque afectan a la ciudadanía, no a la derecha como colectivo.

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2- Aparición de un partido de izquierda no filonacionalista

Una de las grandes dificultades a las que se enfrenta el PSOE para sacar adelante la hoja de ruta es que su propio electorado no la desea. Los españoles no tienen ningún interés en fraccionar España.

Por eso los medios de izquierda no dan ninguna chancha a los partidos de izquierda no nacionalista. Es más, los atacan con saña, para que no lleguen a enrraizar. Como en su día hicieron con UPyD y Cs, cuando nacieron como partidos de izquierda no nacionalista.

Es importante ayudar a que tengan un hueco mediático de izquierda no nacionalista para que pueda consolidarse un partido de estas características. Un partido socialdemócrata pero claramente no filonalista, no antifranquista, no partidario de un feminismo sectario… un partido de izquierda que no esté sometido al yugo de la corrección política que imponen la actual izquierda y nacionalismos.

España sólo será viable a medio plazo si así lo quiere la gran mayoría de los españoles. Y eso incluye a la ciudadanía que se siente de izquierdas. Por eso es importante que dejen de estar cautivos de una izquierda filonacionalista, que tengan otras opciones. Además, una vez enrraizase, un partido de izquierda saludable tendría grandes posibilidades. Habrá mucha gente que no desee vivir con sectarismo frentista y sometido a la corrección.

Solo hay que pensar en dirigentes como Nicolás Redondo, Javier Fernández… incluso políticos que han apoyado los prejuicios que hoy utiliza la hoja de ruta (antifranquismo…), como Felipe González o Alfonso Guerra. Puede existir una izquierda que se oponga a la hoja de ruta, es un terreno ideológicamente coherente y absolutamente sin explotar.

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3- Una mínima colaboración entre los partidos que se oponen a la hoja de ruta nacionalista

  • No blanquear al PSOE. No decir que el PP es igual que el PSOE o que ambos han hecho lo mismo en el pasado. Es falso, el PSOE está en la hoja de ruta y el PP se enfrenta a ella. Y sirve para blanquear al PSOE.
  • No blanquear a Podemos y nacionalistas. No tachar a Vox de ultraderecha. Puede ser populista, al modo que lo era el PSOE en la Transición. Pero es absolutamente respetuoso con la ley, no tiene nada de ultra o extremo. Y eso sirve para blanquear a Podemos y los nacionalistas.

No veo problema en que los partidos que se enfrentan a la hoja de ruta se critiquen entre si. Que el PP diga que Vox es un populista que propone fantasías frentistas o que Vox diga que el PP es incapaz de romper con las ataduras de la corrección política que imponen Sánchez, Iglesias y los partidos nacionalistas. O lo que sea. No problem mientras no confundan a la sociedad en lo esencial: qué partidos promueven la hoja de ruta nacionalista y cuales se enfrentan a ella.

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4- Invertir en medios de comunicación que colaboren en desmontar las emociologías.

Toda estrategia basada en desplegar prejuicios se apoya en los medios de comunicación. Por eso, si tenemos un problema nacionalista en España hoy, es porque hay una enorme mayoría de medios que lo apoyan. De manera activa (promoviendo sus distorsiones) o por pasiva (no desmontándolas, dándolas por buenas).

Se necesitan más medios que permitan a la sociedad tener acceso a una visión del mundo que no esté bajo el prisma filonacionalista.

Y las grandes empresas españolas deberían ser conscientes de que es imprescindible apoyar que aparezcan medios sanos, independientes. Es cierto que a día de hoy este apoyo acarrearía la oposición del Gobierno de España y de parte de Europa. Pero las grandes empresas españolas no tienen futuro a medio plazo si la hoja de ruta nacionalista triunfa.

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5- Denunciar el papel de los medios de comunicación que promueven al hoja de ruta.

Al igual que conviene tener medios sanos, que no colaboren con los prejuicios filonacionalistas, también conviene destapar qué medios no están siendo.

Denunciar la manipulación mediática, el partidismo extremo, debería ser una constante higiénica mientras haya una hoja de ruta nacionalista.

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6- No silenciar cuestiones importantes por responsabilidad.

Algunos ejemplos.

La denuncia de la falta de colaboración europea. Por poner un ejemplo, hoy mismo, Macron, que descalificó a Cs por su acercamiento a Vox, da el visto bueno a la estrategia de Sánchez con Podemos y secesionistas (https://euractiv.es/section/all/news/el-eliseo-no-teme-un-gobierno-progresista-en-espana-y-pide-estabilidad/). Algo absolutamente sin sentido, que nos chocaría de no ser porque estamos ya habituados al absurdo (Santuario de ETA, Puigdemont, Justicia belga, 51 diputados franceses, titulares sobre una brutalidad policial en España…).

Si en algún lugar de Europa estuviese creciendo una opción claramente antidemocrática (como son los nacionalismos en España), la respuesta natural sería la denuncia por parte del resto de países. El estruendoso silencio respecto de los nacionalismos (¡¡ETA ha asesinado a 858 personas!!, ¡¡los gobiernos nacionalistas se saltan la ley!!…), con la excusa de no entrometerse en cuestiones españolas, dice muchísimo ya. No digamos los puntuales apoyos (en esos casos no parece importarles entrometerse).

Investigación de los casos sin aclarar. El caso Faisán, las conexiones internacionales del 11-M que denunció Villarejo, la colaboración de Torra con las ilegalidades de los CDR… no veo sentido renunciar a desentrañar estos casos por una supuesta responsabilidad, por sentido de Estado. Mientras una hoja de ruta pretenda acabar con el Estado, no responder no es una forma de sentido de Estado.

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7- Ir corrigiendo aquellas estrategias que ahora se ven autodestructicas

Durante un tiempo, mientras la hoja de ruta no estuvo clara y los nacionalismos parecían una perversión sin implicaciones autodestructivas reales, los partidos adoptaros unas serie de estrategias que a día de hoy conviene replantearse.

La promoción de las lenguas locales es a día de hoy una estrategia suicida ya que son la herramienta sobre la que se están montando las identidades contrarias a España. Las lenguas nunca debieron utilizarse con criterio político partidista. Y ojalá no se hubiese hecho. Pero una vez algunos partidos ha decidido hacerlo, su promoción se vuelve adoctrinamiento político. No se deben promocionar y mucho menos imponer desde las instituciones públicas. (“Las lenguas como doctrina” https://politicadegaraje.blog/2019/01/11/las-lenguas-como-cizana)

La permisividad e impunidad pudieron verse como una opción en la Transición, mientras se esperaba que los partidos nacionalistas fuesen dejando atrás los recuerdos del franquismo y se adaptasen a la vida democrática. Pero tras cuarenta años de democracia se han vuelto un cáncer que facilita que el nacionalismo juegue con ventaja. Por eso, sin prisa pero sin pausa, se debe ir cambiando por completo la estrategia: permisividad cero con las ilegalidades nacionalistas, impunidad cero.

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(to be continued)

(seguiré añadiendo y desarrollando puntos según vaya sacando tiempo, son bienvenidas las sugerencias)

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