
La fábula de la rana hervida cuenta que si colocas a una rana en agua hirviendo, saltará inmediatamente para salvar su vida. Pero si la pones en agua a temperatura ambiente y calientas el agua poco a poco, la rana se adaptará al cambio y no huirá, muriendo hervida.
Esta metáfora se utiliza frecuentemente en política, porque las sociedades suelen acabar aceptando situaciones que jamás habrían tolerado si se hubieran producido de golpe.
De hecho, es una estrategia declarada de algunos grupos de influencia política, como la Sociedad Fabiana.
Lo que pocas veces se destaca es que esta estrategia requiere dos acciones simultáneas. La primera, evidente, es la de quien alimenta el fuego: en España, la izquierda y sus aliados nacionalistas. Promueven la inmigración masiva, las ideologías woke, la disgregación de la soberanía en “naciones” y, más recientemente, el cambio permanente del electorado mediante el voto CERA, que ya ha crecido en más de 566.000 inscritos desde 2019.

La segunda acción, igual de necesaria, es la de quien impide la reacción de la rana: los medios y partidos que silencian la violencia asociada a la inmigración descontrolada, que destacan solo los aspectos positivos de las agendas woke mientras ocultan el adoctrinamiento a menores y las leyes que generan desigualdad e inseguridad, o que rechazan los nacionalismos pero buscan acercarse a los partidos que lo promueven y reproducen sus estrategias.
O, centrándonos en el caso actual, quienes llaman “moderación” al silencio ante el fraude electoral.

Yo, que soy de Bilbao, ya conozco esta secuencia. Cuando era joven, no conocí a nadie que hablase vascuence, a nadie. En Vizcaya era cosa de los pueblos e incluso ahí marginal. Hoy se llama “euskera”, es obligatorio para trabajar en muchos puestos públicos o acceder a la universidad (PAU), y la mayoría lo ha aceptado como normal.
Cuando no se reacciona, lo inimaginable acaba siendo realidad. Por eso, la moderación no puede ser un justificante para inacción.
Seamos claros: O reaccionamos o Sánchez puede convertirse en un problema permanente para los españoles. Preguntad a vuestros conocidos venezolanos, a ellos no les protegió EEUU y a nosotros no nos protegerá la UE.
Porque este mismo Sánchez, que ha colonizado instituciones, aprobado una ley de amnistía, mentido sistemáticamente, generalizado la corrupción y manipulado el voto CERA, sigue siendo el principal aliado de Ursula von der Leyen y del Partido Popular Europeo. Mientras los grandes medios occidentales cuidan su imagen.
Debemos tener claro que, así como la izquierda y los nacionalistas alimentan el fuego, el PP está obstruyendo la reacción.
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