La verdadera utilidad de Cs

Cs y UPyD, nacieron en el entorno de la izquierda para cumplir una función: ofrecer una opción de izquierda no afín al nacionalismo. Algo imprescindible si algún día se quiere resolver el problema nacionalista en España. Ya que está resultando difícil apagar el fuego nacionalista si a la vez la izquierda lo alimenta.

Trocear España
https://politicadegaraje.blog/2019/03/27/troceando-espana/
El PSOE, caballo de Troya del nacionalismo
https://politicadegaraje.blog/2019/04/09/el-psoe-caballo-de-troya-del-nacionalismo/

Pero Cs cambió, pasándose a la derecha para intentar sustituir al PP. Y como consecuencia de este cambio de objetivo, Cs, en la práctica:

  • ayudó a asentarse a Sánchez en el PSOE al ofrecerle un pacto de gobierno en 2016;
  • mantuvo una constante agresividad hacia el PP en las CCAA en las que en teoría colaboraban, amenazando siempre con irse con el PSOE (Cifuentes y las cremas y los máster…);
  • favoreció que prosperase la moción de censura, al asustar al PNV asegurando que forzaría elecciones si la moción no salía adelante;
  • propició la victoria de Sánchez en las generales al dividir el voto de la derecha;

Y todo esto después de que el Comité Federal del PSOE intentase frenar a Sánchez. Es decir, cuando ya era obvio lo peligroso que era, cuando era obvio que venía a continuar la tarea de Zapatero.

¿Conclusión? Desde que cambió de objetivo, Cs ha sido de una constante utilidad para Sánchez y, de rebote, para el nacionalismo. Algo que considero muy negativo y no me genera confianza. (menos aún después de saber que a Rosa Díez algunas grandes empresas le ofrecieron apoyo si acercaba UPyD al PP de Soraya, Díez no aceptó y poco después Cs fagocitó UPyD – “Los aventureros cuerdos” cap 16)

Así que, como creo que tenemos un problema serio con la división de la derecha y la presidencia de Sánchez, considero importante que se resalte esta falta de utilidad de Cs, que en la practica le vuelve perjudicial.

Vox, aunque no creo que sea un partido constructivo, al menos aporta algo. Proporciona a la derecha una respuesta emocional, un populismo de discurso a lo Trump con el que enfrentar el populismo de los partidos de izquierda y nacionalistas. Pero ¿qué aporta Cs? Hubo un momento en que aportó buena imagen y claridad en los mensajes. Pero desde que en el PP el discurso lo manejan Casado, Cayetana Álvarez de Toledo o Alejandro Fernández, esa función ya está cubierta.

Casado vs Soraya. Good vibrations
http://pajobvios.blogspot.com/2018/07/casado-vs-soraya-good-vibrations.html
Casado vs Soraya (2ª parte)
http://pajobvios.blogspot.com/2018/07/casado-vs-soraya-2-parte.html

Por eso creo que desde hace tiempo Cs básicamente divide y confunde, practicando un constante tacticismo. Es decir, perjudica sin ofrecer algo diferencial, sino buscando ser tan sólo un PP distinto.

Y los números… sin Cs, los números probablemente hubiesen dado para frenar a Sánchez, aun con Vox.

Es decir, tal y como yo lo veo, el verdadero problema de división en la derecha es el generado Cs, no Vox. Y lo ha hecho, además, pervirtiendo su objetivo fundacional. Que era ofrecer una opción de izquierda no nacionalista, un PSOE no nacionalista. Algo cada día más necesario.

Por eso, en la práctica, Cs, desde que acabó con UPyD y giró a la derecha, para quien es útil es para el PSOE de Sánchez, los nacionalistas, y quienes les acompañan. Por activa, al dividir a la derecha. Y por pasiva, al haber quitado a la izquierda la opción de un partido no nacionalista y no populista.

Sobre guerras honorables y otras que no lo son

Un buen amigo, ante mis habituales denuncias a China, me respondió: las guerras comerciales son honorables. Y no pude menos que estar de acuerdo con él… aunque no tuviese nada que ver con lo que yo hablaba.

Un conocido de twitter, ante mis también habituales denuncias a Europa, por su apoyo a dictaduras para erosionar el liderazgo de EEUU, me respondió: ¿qué esperas? es la lucha por el poder. Y de nuevo estuve de acuerdo, pero pensé no entraba en lo que yo hablaba.

Así que intentaré centrar el tema.

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Las guerras comerciales son honorables. Pueden ser duras, como todo en la vida. Pueden propiciar un aumento del paro en una zona y de la riqueza en otra. Decadencia de unos y esplendor de otros. Pero son la base de nuestro progreso.

China, con su crecimiento colosal en los últimos años, ha sacado de la miseria a cientos de millones de personas. Y, como cuenta el siguiente artículo, su nueva ruta de la seda, su BRI (Belt and Road Initiative), ha dinamizado la actividad económica de toda Asia. Propiciando un crecimiento general. ¡Chapeau!

Washington Is Dismissing China’s Belt and Road. That’s a Huge Strategic Mistake.
The project presents a unique opportunity for the U.S. to ensure Eurasia stays multipolar.
https://www.politico.com/magazine/story/2019/04/30/washington-is-dismissing-chinas-belt-and-road-thats-a-huge-strategic-mistake-226759

No seré yo quién ponga pegas. Esto ya lo hacían los fenicios o los griegos hace miles de años. Es la base del progreso. Y no sólo económico, también social.

Habrá de regularlo para evitar malas prácticas, por supuesto. Pero, como indica el artículo anterior, nadie es tonto y, por ejemplo, ya se está poniendo freno a las trampas de deuda (“China uses unpayable debts to control less powerful states”). Así que será aceptable el BRI y también los intentos de realizar nuevos acuerdos comerciales de Trump. La competición es aceptable y ya se verá como funciona cada jugada.

En realidad, las guerras de comerciales son honorables por un motivo muy sencillo. Porque no son guerras. Son competiciones en búsqueda de la riqueza. Algo perfectamente sano. Son el equivalente entre países, a lo que, grosso modo, es el capitalismo o el liberalismo económico para los individuos. Una puerta abierta al progreso, sea este personal o nacional.

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Pero en el entorno mundial no sólo tenemos guerras comerciales. También tenemos guerras de verdad. Guerras por un dominio total de países, por el dominio de las personas. Con asesinatos masivos, centros de tortura o amenazas brutales. Ahí están China con su matón de Corea del Norte. Rusia con la expansión a Siria o Ucrania. Irán sembrando de terrorismo su entorno. O todos ellos favoreciendo la extensión de la dictadura cubana a Venezuela.

Estas no son guerras honorables. Ni buscan un fin saludable ni producen beneficio social. Una cosa es buscar riqueza y predominio y otra planear el dominio total mediante la destrucción.

No creo que esta cuestión necesite más desarrollo. Las guerras no son deseables.

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Vayamos al papel de las democracias.

Como decía Churchill, la democracia no es un sistema utópico. Es sencillamente el menos malo de los sistemas conocidos.

Es una forma de encauzar la competición por el poder para evitar sus facetas más negativas (la violencia física…) y favorecer la colaboración y la libertad individual. Objetivos que consigue mejor que ningún otro sistema, pero sin dejar de ser mejorable. Como mi propia teoría de las emociologías sugiere, ya que busca mejorar la democracia limitando también el dominio mediante la manipulación emocional de la sociedad.

Pero la gran carencia de las democracias es que son sistemas nacionales. Que mantienen unas reglas para organizarse dentro del propio país, no en su relación con otros países. Un ejemplo: una democracia consolidada, como la francesa, jamás permitiría terrorismo partidista dentro de su país, pero durante años favoreció el terrorismo nacionalista de ETA o el anti-israelita en Palestina (es decir, anti-EEUU). Otro ejemplo: ningún país de Europa permitiría la libre circulación de un prófugo de la Justicia, pero si el prófugo lo es de la Justicia del país vecino… ahí está Puigdemont.

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Sobre el papel de Europa en el mundo

Europa compite, como todos, por el predominio en el mundo. Para ello crece asimilando nuevos países, y es ya una gran potencia económica en el mundo. Sana competencia, nada que objetar. Y se vive muy bien en Europa.

Pero en su lucha por el liderazgo, Europa participa también en las guerras de verdad. Con poca implicación militar, pero mucha económica y política. Sólo hay que ver cómo impidió, a través de la ONU, que EEUU finalizase la Guerra del Golfo, propiciando una segunda guerra. Cómo alimenta el foco de tensión palestino en Oriente Medio. O, en general, cómo promociona el antiamericanismo, una emociología destructiva. Y esto sí es criticable.

A día de hoy, hay dictaduras que buscan expandir un poder totalitario apoyándose en la violencia física. Corea del Norte, Ucrania o Venezuela son focos activos. China, Rusia, Irán o Cuba, las dictaduras que están detrás de estas agresiones. Y cuando EEUU despliega presiones económicas contra ellos, lo que está haciendo es intentar contenerlos sin utilizar la violencia física.

Así, cuando EEUU impone sanciones económicas a Cuba para forzar su salida de Venezuela, está apoyando la paz y las libertades. Y cuando la UE se niega a apoyar a EEUU y se reafirma en su colaboración económica con Cuba, sigue una estrategia antiamericana. Aprovecha las dictaduras para erosionar el liderazgo de Estados Unidos. Como cuando no apoya las presiones económicas a China que están asociadas a seguridad, no a guerra comercial. Cuando un país combina su competición comercial con una guerra de dominio, debería ser evidente que no conviene facilitar que controle ciertos sectores estratégicos.

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Hasta ahí mi denuncia. Que es una aceptación de la competencia comercial pero rechazo a las guerras de dominio. Denuncia a quienes las generan y también a quienes las apoyan por activa o por pasiva.

Tenemos ya todas las piezas, así que vayamos a lo práctico ¿hay algo que se pueda hacer?

En mi opinión, las democracias pueden hacer algo más en su exterior de lo que parece. Estamos tan acostumbrados a su mal hacer que nos parece algo inevitable, parte inseparable de la lucha por el poder. Y algunos hablan de multilateralismo como en el País Vasco se jugaba a la equidistancia. Equiparando a agresores y víctimas. Equiparando a dictaduras agresivas y democracias.

Creo que hay un principio que no está claro y que deberíamos incorporar de alguna forma en las democracias: el que, a diferencia de la utilización de la violencia física contra las dictaduras agresivas, algo que no es deseable pero puede ser aceptable, la utilización de la violencia física en la competición entre democracias no es aceptable.

No fue aceptable que Francia diese cancha a terrorismo nacionalista de ETA, ni es aceptable que la UE desbarate la presión económica a Cuba sin ofrecer a cambio ningún mecanismo de apoyo práctico a las libertades en Venezuela. Con todo el respeto, hacerse el tonto (o el ineficaz, en este caso) no debería sera una opción aceptable. O se propone un plan para defenderlos frente a la violencia o se apoyan los planes que proponga quien tome la iniciativa.

El pacifismo no puede derivar en buenismo. El pacifismo debe promover la paz defendiendo de los agresores. No presumir de no realizar acciones violentas aunque se esté produciendo una agresión. Y, menos aún, acusar de violento o de tener intereses particulares a quien está defendiendo a alguien agredido. Lo que en la práctica es colaborar con el agresor. La violencia para defender a un agredido es aceptable y el que a la defensa le acompañen o no beneficios particulares es indiferente.

Una idea que creo que convendría que estuviese en primera línea de los periódicos de todas las democracias. Para que la sociedad penalice con su voto a todos aquellos gobernantes que en su búsqueda del predominio apoyen en la práctica a los agresores. Y si los medios no pueden porque su línea editorial no lo permite… quizá se pueda apelar a los periodistas particulares. Es más fácil comprar a un medio que silenciar a todos los periodistas.

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P.S.: Una viñeta para resaltar con la importancia de diferenciar entre los entornos comercial y de seguridad.



“El director” de David Jiménez, o cómo se jodió el Perú

Acabo de terminar “El director”, de David Jiménez.

Antes que nada, tengo que admitir que me ha gustado. Y digo admitir porque empecé con mal pie. Me parecía mal escrito, poco literario, y sin embargo he acabado viendo que volvía a él con ganas. ¡Chapeau!

Ha conseguido hacer una historia coherente, verosímil, con trama, desenlace y contenido. Describiendo los distintos ambientes y haciendo comprensible el modo en el que las presiones de todo tipo se incorporan a los medios de comunicación. Y con el añadido de incluir su manera de enfocar la realidad, lo que le aporta aun más riqueza.

Tiene un punto de autoencumbramiento, pero a medida que pasa el libro se va aceptando, ya que resulta ser merecido. Es el protagonista y, pudiendo coincidir o no en lo que opta por hacer, se le reconoce un mérito. Una inteligencia y un valor al intentar seguir honestamente sus convicciones.

Hasta aquí mi valoración de la faceta literaria y personal.

Respecto de la faceta política, he encontrado lo que esperaba. Pero de una forma distinta a la que esperaba.
Como señalo en muchas entradas de mis dos blogs, El Mundo, uno de los principales medios de la derecha, se ha dedicado a erosionar al PP ante su propio electorado. Desde 2012.

Los medios de la derecha
http://pajobvios.blogspot.fr/2017/12/los-medios-de-la-derecha.html

Pero, en el caso de David Jiménez, no por ideología o venganza. Tan sólo porque, como se ve a lo largo de todo el libro, todo lo del PP le desagrada. Es lo contrario a su idealismo romántico. Una cuestión, aparentemente, personal.

Festeja acabar con Soria aun sabiendo que el motivo es peregrino. Alaba personalmente a Zapatero y desprecia a Rajoy, con independencia de sus logros o perjuicios para la sociedad. Y celebra que al final cayera el Gobierno de Rajoy, como parte de un éxito propio y de El Mundo (pag 288).

Decenas de menciones negativas sobre el PP y ninguna sobre Sánchez o Ciudadanos.

¿Imparcial? Probablemente sí en su faceta consciente. Obviamente no en la inconsciente. Es evidente contra quién va.

Así que cuando, a lo largo de los años que vienen, veamos crecer el paro, cómo son arrinconados los no nacionalistas o que nuestra política exterior se pliega a las estrategias anti-EEUU, yo lo recordaré. El Mundo fue parte de ello.

Y en una de sus etapas, lo hizo poniendo como director a alguien que atacase al PP honestamente, por convicción personal.

Una pena. Ya sabíamos cuándo se jodió el Perú, en 2012. Ahora sabemos un poco más sobre cómo se jodió.

Moderación y voto

Estos días, hay quienes sugieren que el PP ha caído por extremar su mensaje para evitar la amenaza de Vox. Otros dicen que lo contrario, que el problema es que ha extremado su mensaje demasiado tarde. Que la denuncia clara y alta del nacionalismo debía haberse producido antes.

Yo no lo veo claro. El voto total a la derecha ha sido superior al de la izquierda. Lo que hace pensar que, en global, lo verdaderamente relevante ha sido la división. Ya que tanto Cs como PP o Vox han tenido mensajes muy firmes contra el nacionalismo.

Imagen obtenida de twitter, no nombro autor porque desconozco quien es


Así que lo de que el mensaje moderado es el que consigue el voto… me resulta confuso.

Churchill llegó al poder cuando la crisis con Hitler ya era incontestable. Hasta entonces ganaban los Balwin y Chamberlain. Esto puede hacer pensar que en las sociedades prima un deseo de tranquilidad.

Pero es igual de cierto que Trump ganó con un mensaje rompedor cuando el tándem Obama-Clinton representan a los Baldwin de nuestra época. Y las amenazas del mundo, estando ahí, aun no son evidentes para la mayoría de la sociedad.

Me da que nos falta algo. Que lo de que la sociedad favorece a quién percibe como moderado refleja más un deseo que una realidad. Ojalá las sociedades fuesen tan… razonables.

Quizá la respuesta sea que no va tanto de moderación como de convencer. No queremos a alguien que nos parece exaltado, es decir, agresivo sin causa, pero aceptamos a alguien que nos parece firme, fuerte cuando se necesita.

Y ahí creo ver algo que nadie comenta hoy día. El que la división de la derecha no solo perjudica por la fragmentación y su penalización en la LOREG. Perjudica también, y quizá sobre todo, por la confusión que vuelca sobre el mensaje.

Si el riesgo nacionalista es importante y en ello están de acuerdo tanto PP como Cs y Vox. ¿Cómo es posible que se pasen el día llamándose unos a otros veleta, cobarde o ultra? Y, sobre todo, ¿como puede la sociedad entender que lo que hace Sánchez al aliarse con los secesionistas es una perversión inaceptable… si un minuto después se complementa con que es lo mismo que lleva haciendo cuarenta años el PP?

Ese, creo yo, que ha sido el problema real. Que ha sido más coherente la izquierda al defender al unísono la falsedad del “que viene la ultraderecha” que la derecha al defender el peligro real del “Sánchez se está aliando con los secesionistas”.

Ese ha sido, probablemente el mayor perjuicio por la división. Aun mayor que el derivado de la utilidad en escaños de cada voto. El que los mensajes partidistas han tapado y erosionado el mensaje real.

Algo que ya quise avisar en su día:

El mayor error de quienes rechazan el nacionalismo
https://politicadegaraje.blog/2019/02/23/el-mayor-error-de-quienes-rechazan-el-nacionalismo/

La división marca los resultados del 28-A

La lección:
quién quiera impulsar un proyecto de unión, debe empezar por no dividir;
el camino es intentar liderar y si no se consigue, colaborar
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Rajoy gobernó de forma constructiva y sin manipular. Un buen gobernante a mi modo de ver. Pero cometió dos errores graves. El principal, una desastrosa estrategia de medios de comunicación que le llevó a no tener ninguno a su favor al final de mandato. Y, un segundo error, imagino que derivado del anterior, es que no fue capaz de mantener un discurso. Así que sus actos muchas veces no fueron comprendidos. En ocasiones incluso ellos mismos los distorsionaron. En especial el sector de Soraya, dispuesto a alinearse con la corrección política y asumir su manipulador marco mental.

Una carencia en medios y mensaje que resultó deastrosa, ya que fue aprovechada para montar dos tormentas emociológicas enfrentadas.

Una tormenta nacionalista concentrada alrededor del Procés, pura manipulación de masas. Y otra opuesta, alimentada desde los medios de derecha, que aprovecharon para montar una campaña anti-Rajoy (traidor, rajao…). Pura manipulación también, ya que distorsionó las carencias e imperfecciones del PP hasta volverlos inaceptables defectos.

Así, los medios de derecha anti-Rajoy primero hicieron crecer a Cs y luego, en un alarde de soberbia de aprendiz de brujo, promocionaron una segunda división: Vox. Dios ciega a quién quiere perder. Y ciega con prejuicios, con odios y rechazos para que no puedan colaborar entre si.

¿La consecuencia? La de todas las emociologías: división y enfrentamiento. División nacionalista en España y división añadida en el entorno de la derecha.

Y junto con Rajoy, cayó el PSOE. La doble división, de España y de la derecha, proporcionó un terreno fértil a quienes viven de sembrar cizaña. Y el PSC retomó el control del PSOE con Sánchez, un segundo Zapatero, que volvió a desplegar su estrategia Tinell. Consiguiendo hacer desaparecer de nuevo toda oposición al nacionalismo en sus zonas de control. Y extendiendo la cizaña lingüística a las comunidades limítrofes. Avanzando posiciones desde la Cataluña nación de Zapatero hacia el España, nación de naciones de Sánchez. Lo siguiente será perforar las líneas en el mapa para convertir España en un puzzle de piezas desmontables.

¿Hasta dónde llegará el desastre? Es difícil saber. Como dicen los americanos, es más fácil sacar la pasta de dientes del tubo que volver a meterla. Es más sencillo sembrar prejuicios que dividen (rajao, corrupto, cobarde, veleta, ultraderechista…) que unir desmontando prejuicios e intereses personales. Lo meritorio es conseguir colaborar, no enfrentar.

España sólo tendrá futuro si a la desunión entre españoles que promueven los nacionalistas, el PSC y algunos medios de comunicación, se le opone una respuesta que favorezca la unidad. Algo que no se ha visto en los discursos posteriores a los resultados del 28-A.

Mientras dure la guerra de liderazgo entre PP, Cs y Vox, la división se extenderá. Y los manipuladores, de acá y de allá, tendrán terreno fértil para que crezca su cizaña.

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Una vez planteado lo que yo creo que es el cuadro general, aquí va mi punto de vista sobre los partidos.

Creo que Vox no puede representar a la mitad más centrada de la derecha. Es excesivamente beligerante para ellos. Y tampoco creo que Cs pueda representar hoy día a la derecha más conservadora, que probablemente es mayoritaria. Así que veo a ambos más como sectores dentro de un partido que como partidos. Sectores que según el momento pueden llegar a liderar la derecha, pero a través de primarias, no de fragmentación.

A quien sí veo como posible opción integradora es al PP. Como de hecho ha demostrado durante las últimas décadas. Y para esa unión no creo que esté mal en discurso actual de Casado. Creo que la derecha ha perdido por la división partidista, no por el mensaje.

Pero entiendo que ahí… las cuestiones partidistas son un avispero. Como se ve con el deporte, a la gente nos tiran mucho los colores del equipo.

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P.S.: Para los amantes del Bannon style: Trump no dividió a los conservadores, consiguió liderar el Partido Republicano. Y esto no es algo menor. Un proyecto de unión no se puede llevar a cabo dividiendo.

P.S.2: Conviene distinguir entre planteamientos manipuladores, frente a los que es saludable mantenerse firme, y diferencias de opinión o estrategia, frente a las cuales conviene ser flexible. Para poder colaborar con quienes tienen objetivos comunes. Eso creo que ha faltado en la derecha.

Las puertas de España y América

Puerta de Alcalá, Madrid, España, 2017-05-18, DD 14.jpg

PSC y PSE son las puertas por las que ha entrado en el Gobierno de España la fragmentación que promueve el nacionalismo. La nación de naciones que anticipa una nación disgregada en naciones… ¿más pequeñas y manejables?

Quizá no sea tan casual que Cataluña y País Vasco sean nuestra frontera con Francia. Las puertas de entrada en España.

Trocear España
https://politicadegaraje.blog/2019/03/27/troceando-espana/

Esto explica las similitudes entre la derrota de la poderosa Susana Díez por un novato Sánchez, y la derrota de Bono por el entonces desconocido Zapatero. Ambos con la imprescindible ayuda del PSC (Iceta o Maragall, tanto monta…). Parece que en ambos casos lo que se estaba haciendo en realidad era construir el caballo de Troya con el que acceder al Gobierno de España.

El PSOE, caballo de Troya del nacionalismo
https://politicadegaraje.blog/2019/04/09/el-psoe-caballo-de-troya-del-nacionalismo/

Visto desde esa perspectiva, la manifestación de Colón contra las negociaciones ocultas de Sánchez también se podría haber convocado junto a la Puerta de Alcalá, en la plaza de la Independencia.

Una manifestación con sentido, no color
https://politicadegaraje.blog/2019/02/09/una-manifestacion-con-sentido-no-color

Pero Colón proporciona un sentido más profundo. Permite sugerir que esto no va solo del futuro de España. Que hay más en juego en estos días. Otras cuestiones de actualidad que probablemente también estén relacionadas, como sugiere la confusa posición de España y Europa respecto de Venezuela. Los actores afines siguen estrategias afines también en otros escenarios. Ocurrió con Zapatero-Chirac y parece ocurrir con Sánchez-Macron.

Elecciones europeas ¿se podrá votar por Venezuela y España?
https://politicadegaraje.blog/2019/04/17/elecciones-europeas-se-podra-votar-por-venezuela-y-espana/

Así que podemos verlo como el reto de nuestro tiempo. Que nuestras dos puertas son también las de la actual encrucijada del mundo. La puerta que abren el PSC y PSE para que entren los nacionalismos manipuladores. O la puerta de Colón, como opción liberal en España pero también en Venezuela, en el mundo occidental.

Anticipando de nuevo un conflicto entre las dos tendencias de Occidente. La liberal frente al nuevo camino de servidumbre.

El nuevo camino de servidumbre
https://politicadegaraje.blog/2019/04/18/el-nuevo-camino-de-servidumbre/
El reto de nuestros tiempos
https://politicadegaraje.blog/2019/04/25/el-reto-de-nuestros-tiempos/

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P.S.1: (27 abril 2019) Sólo podíamos poner un título, pero teníamos más (gracias a la genial sugerencia de @pacotraver )

Jano bifronte

Jano, en la mitología romana, es el dios de las puertas, los comienzos, los portales, las transiciones y los finales”

P.S.2: (27 abril 2019) Una de monstruos electorales.

Veo a Roto, en El País, avisando frente a los malos amores a la patria.

Y no puedo menos que verlo como un Trifacha trifálicus, monstruso animal imaginario inventado por el doctor Sánchezstein para compensar el haber dado vida de nuevo a la tradicional criatura del PSC.


El reto de nuestros tiempos

Las elecciones del 28-A no van de izquierda o derecha. Van de “nación de naciones”, el paso previo obvio en el camino hacia la “partición de la nación en naciones”.

Quienes defienden España, de izquierda o derecha, podrán ganar o no este domingo. Ojalá sea que sí, pero en todo caso no será más que una batalla. La guerra seguirá sin decidirse. Una guerra que se desarrolla en el entorno de la política, entre la división y la cooperación territorial, sí. Pero también en la defensa de la independencia de los medios, de las grandes empresas españolas, o el apoyo real y práctico a nuestros aliados naturales en Latinoamérica… Gane quien gane, seguiremos con el España sí o no. Esto viene de lejos y parece que irá para largo.

Trocear España
https://politicadegaraje.blog/2019/03/27/troceando-espana/

Y, aunque hoy día parezca que toda la izquierda está alineada con la nación de naciones, no creo que represente la realidad social. En absoluto. Tan solo se han hecho con la cabeza del PSOE (que no con todo su partido y votantes), en una toma del control liderada por el PSC.

El PSOE, caballo de Troya del nacionalismo
https://politicadegaraje.blog/2019/04/09/el-psoe-caballo-de-troya-del-nacionalismo/

En Podemos el contagio nacionalista es mayor. Solo hay que recordar el mensaje de Iglesias en el debate a cuatro, defendiendo abiertamente el alineamiento con la imposición nacionalista e ignorando a quienes lo sufren. Trastocando la realidad con una especie de España será diversa sí o sí, que significa o más nacionalismo o más nacionalismo. Porque para él diversidad no es que en Cataluña se pueda o no ser nacionalista, sino que en España se identifique Cataluña (y Valencia o Baleares) con nacionalismo, con nación. Uniformizados, colectivizados, sin proteger la diversidad interna.

Qué mostró el segundo debate a cuatro
https://politicadegaraje.blog/2019/04/24/que-mostro-el-segundo-debate-a-cuatro/

Pero hay otra izquierda. Como se ve con Savater, con Llamazares, Maneiro, Ovejero, Nicolás Redondo… Una izquierda que hoy está huérfana de representación política pero que acabará teniéndola.

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Esta es nuestra pequeña batalla local, la del futuro de España, pero el gran tema de estos años probablemente sea Europa. Con dos opciones. Entre una Europa de sueño imperial franco-alemán que trocea a los países cercanos y erosiona a EEUU de la mano de las dictaduras, en un afán enfermizo por predominar. O una Europa sana que acepta los equilibrios de fuerzas y que podría liderar la democracia en un mundo que, como afirma Pinker, seguirá mejorando con solo que lo dejemos.

Elecciones europeas ¿se podrá votar por Venezuela y España?
https://politicadegaraje.blog/2019/04/17/elecciones-europeas-se-podra-votar-por-venezuela-y-espana/

Los años que vienen no irán de izquierda o derecha. aunque eso siga ahí. Ya no son las grandes ideologías que mueven a las masas. Nadie se las cree de verdad como radicales opciones opuestas. La derecha ya es social y la izquierda liberal, socialdemócrata. Sus versiones extremas se manejan de forma utilitaria, como etiquetas para separar grupos, no de forma realmente ideológica. Solo hay que fijarse en la China comunista… líder del capitalismo mundial. No, China no es de izquierdas, es sólo autoritaria, una dictadura.

Y este sí es un reto actual, entre libertad o dominio. Un reto de siempre. Afortunadamente limitado hoy día, en el primer mundo, una vez erradicada la coacción física, a la elección entre el sometimiento o no a una manipulación emocional practicada por políticos y medios. Entre dejarnos colectivizar y enfrentar o defendernos de las manipulaciones y poner por delante los derechos de todos, también de los distintos. Va de evitar algo que podríamos denominar: dominio mediante una manipulación emocional que colectiviza en grupos enfrentados.

Y ganará la libertad, como seguramente diría Pinker. La cosa es si tarde o temprano. Si para nosotros o no.