
En las elecciones de julio de 2023, Pedro Sánchez, a pesar de tener en contra todas las encuestas menos las del CIS, consiguió un resultado que le permitió mantenerse en el poder. ¿Pudo deberse a un fraude electoral? Démosle una vuelta a la posibilidad.
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¿Cómo se hizo?
Se permitió usar la app miDGT para identificarse en el voto por correo sin verificar el QR. El procedimiento lo impulsó el Gobierno dos meses antes de las elecciones y lo aceptó la JEC. Hoy está prohibido precisamente porque es inseguro: se basa en una imagen que cualquiera puede generar y no dejó rastro de qué votos utilizaron ese método.
Procedimiento:
- Correos estaba dirigido por Juan Manuel Serrano (PSOE, exjefe de gabinete de Sánchez) investigado en el caso «Leire Díez», también denominado «Cloacas del PSOE».
- Leire Díez, investigada en el caso que lleva su nombre, participó en la gestión del voto por correo por petición propia.
- Las elecciones se realizaron en pleno verano, justo después de que la JEC autorizara miDGT, lo que disparó el voto por correo (más fácil mezclar votos fraudulentos suplantando a abstencionistas habituales).
Resultado:
Como se ve en la imagen, todos los partidos tuvieron resultados muy cercanos a lo predicho por la media de las encuestas privadas… menos el PSOE, que sacó muchos más votos, casi exactamente lo que había anticipado (o quizá marcado) el CIS.
Es decir, las encuestas acertaron. Lo que no contemplaban era la posible incorporación de votos adicionales al PSOE a través del mecanismo miDGT.
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Todo presuntamente, claro. No hay ni investigación oficial ni sentencia al respecto. Pero no por ello es menos sospechoso. Y debería levantar todas las alertas de cara a las elecciones del 29-N de 2026.
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