Las lenguas como doctrina

Creo que todos sabemos que raza, religión… son herramientas que los políticos pueden utilizar para sembrar cizaña. Para diferenciar a la gente, hacer bandos y conseguir poder político liderando uno de esos bandos.

Por eso en los políticos y las administraciones que estos gestionan han de evitar promocionar las religiones o privilegiar en función de la raza.

Pues bien, la lengua es otro de esos elementos que sirven para dividir y enfrentar a la gente. Es decir, pueden utilizarse como una variante de adoctrinamiento.

Hasta aquí parecería casi una obviedad. Pero no debe serlo porque, entonces, ¿qué hacen los políticos y las administraciones promocionando e incluso imponiendo lenguas locales?

La pregunta es retórica, claro. A los políticos nacionalistas es evidente por qué les interesa promocionar las lenguas locales, viven de esa división, de diferenciar entre los españoles las usan y los que no. Y al PSOE, como indiqué en una entrada anterior, le interesa porque hace ya décadas que basan su llegada al gobierno en la estrategia de azuzar el enfrentamiento entre los nacionalistas y PP.


Quizá lo más asombroso sea el gran error que ha cometido el PP en este tema. Ha creído que promocionando las lenguas locales estás ya no se usarían por el nacionalismo. Dejarían de ser un elemento de división y enfrentamiento y se facilitaría el entendimiento entre partidos.

Un error enorme. Todo lo que se pueda utilizar para separar, alguien lo acabará usando. Aparecerá quién que lo aproveche para enfrentar en su beneficio.

¿Conclusión?

Las administraciones deberían neutras con las lenguas locales. Como lo son con las religiones. Atender a la demanda social, pero no promocionar lo que divide. El objetivo de las Administraciones Públicas debe ser defender la libertad y neutralidad lingüística, no un perverso multiculturalismo que priorice la pervivencia de las lenguas frente a los derechos individuales.


Es misa obligatoria en los parlamentos, crucifijo en la fachada de los ayuntamientos y rezo al entrar y salir en los colegios.

¿España vuelve a ser confesional? Sí, de la religión de las santas Lenguas Locales.

P.D. (29 enero 2019) Para mi asombro, me he encontrado con que incluso gente que se enfrenta al nacionalismo cree que se deben imponer las lenguas. Hablan de obligar también a unas horas de español…

Creo que tantos años de victimismo nacionalista ha hecho que se interiorice una idea absurda. La de que tiene sentido imponer las lenguas como hacen los nacionalistas.

Quien crea que esto no va de herramientas para dividir… que piense por qué no hay conflicto con la enseñanza del español o el inglés. La respuesta es fácil: porque al ser comunes en toda España, no sirven para separar. Así que, igual que no se resuelve el problema de la libertad religiosa forzando a todos a recibir adoctrinamiento en las tres religiones del libro, la libertad lingüística vendrá de imponer ni promocionar las lenguas desde las Administraciones Públicas. Sino de ofrecerlas solo bajo demanda. Impidiendo que los políticos las utilicen para sus intereses.

7 comentarios sobre “Las lenguas como doctrina

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